sábado, 6 de junio de 2015

UCRANIA Y LAS OPCIONES DE OBAMA Y PUTING

Con el paso de los días, quienes en EEUU pensaban que tomar Ucrania iba a ser tan fácil como Afganistán, Sudan o Libia se van dando cuenta del berenjenal en el que se han metido. Sorprende que no hubieran contado con la contundente reacción de Moscú, ni siquiera con la negativa de sus socios europeos en apoyar su plan de enfrentarse con Rusia.
La traición de la Administración Clinton al pacto suscrito entre George Bush padre con un ingenuo Mijaíl Gorbachov en el que EEUU prometía no integrar los antiguos estados del Pacto de Varsovia en la OTAN, continúa hoy con los intentos del Pentágono de desestabilizar Ucrania, otro trampolín para desmembrar Rusia. (Ver:EEUU y la OTAN planean desmantelar la Federación Rusa)
La reciente revelación de la BBC de que los líderes europeos sabían que los francotiradores que disparaban contra los manifestantes en el Maidan eran de la oposición y no de las fuerzas gubernamentales, no se debe a un ataque de sinceridad. Está siguiendo la vieja estrategia que occidente aplicó a Afganistán: primero envió a las fuerzas seudo fascistas Muyahidines y talibanes, llamándoles “luchadores por la libertad” para arrasar el país, y mostrar que son fuerzas locales los que luchan por la “libertad”, que no una potencia odiosa extranjera. Luego, empezaron a demonizarles como “terroristas misóginos y el peligro mas grande para la paz mundial”, cometiendo los actos más atroces contra la población, para así presentarse a sí mismos como salvadores civilizados y justificar la “misión humanitaria” con el objetivo real de ocupar militarmente el corazón de Asia Central (Ver: Afganistán: ¿Por qué nos mienten?)
Pero, sorpresa: la Rusia de hoy no es la del 2001, y si entonces no pudo reaccionar ante el asalto de los militares a su zona de influencia asiática, hoy responde a un atrevimiento de Washington (que equivale como si Rusia interviniese en Texas), y participa en  la crisis político-militar más grave de las últimas décadas.
El gobierno golpista de Arseniy Yatsenyuk que ha integrado a seis miembros del Partido fascista Svoboda en el gabinete y ha ilegalizado al Partido Comunista y el Partido de las Regiones, el uso de la lengua rusa en las escuelas y los medios de comunicación, así como la tenencia de doble nacionalidad ruso/ucraniana, recibirá un “rescate” del FMI y EEUU (cuyo Congreso se negó a aprobar una ley para atender a sus propios soldados heridos de sus malditas guerras, o ampliar las prestaciones a los parados, o rescatar a la ciudad afroamericana de Detroit, hundida por la estafa bancaria) y será encargado de aplicar nuevos y duros recortes, agravando aun más la profunda crisis económica que sufre el país, mientras el pánico se extiende a muchas ciudades provocando la huida de miles de familias acosadas por las bandas armadas.
La cortina de humo de la resistencia patriótica a la “invasión rusa” y una guerra (¿de baja intensidad?) servirán a los nuevos mandatarios para ignorar y/o aplastar las reivindicaciones sociales de los trabajadores. Las guerras siempre han sido un buen canal para exportar la crisis interna.
De momento, la delación de Crimea de querer separarse de Ucrania está desmontando el plan de EEUU y Alemania para hacerse con el control del país más importante para la seguridad nacional rusa.
Las cartas de Obama
EEUU padece el síndrome del “imperialismo ilimitado” como lo padecieron los monarcas del imperio Persa, Alejandro Magno, Napoleón o Hitler: no saben cuándo detenerse para al menos salvar lo conquistado. Obama, que estaba reconociendo los límites del poder estadounidense en el mundo —negándose a un ataque militar en Siria, replegando sus tropas en Irak y Afganistán—, se enfrenta ahora con la tremenda presión de los republicanos, que le acusan de falta de liderazgo en la política exterior, —en los casos de Irán y Siria,  y ahora en Ucrania— y le piden establecer una “línea roja” para volver a atrapar y desprestigiarle, a sabiendas de que carece de alternativa eficaz. Aun siendo “neocons” son conscientes de que aquí no se puede utilizar fuerza militar, sin embargo le piden, literalmente, que “aseste un par de bofetadas a Putin”. ¿Cómo?
• No asistir a la próxima cumbre del G8 en Soshi. No es más que un gesto diplomático. Putin tampoco asistió a la reunión celebrada en 2012 en Washington
• Expulsarle del G8: Pero China no es miembro de este grupo y no es ningún perjuicio para su economía.
• Boicot a su economía: Ningún cliente de Rusia está dispuesta a seguirlo, desde Japón, pasando por Brasil, China, India y Sudáfrica, socios de Rusia en BRICS, hasta los aliados europeos que son consumidores del gas ruso. Se trata de un país que es uno de los pilares de la economía global. Incluso una compañía estadounidense como PepsiCo., que compró en 2010 la empresa Wimm-Bill-Dann, líder del sector alimenticio ruso, recibiría un impacto negativo.
• Ceder en Siria a cambio de concesiones en Ucrania. ¿Qué pasa con la opinión de Arabia Saudi e Irán, dos actores principales en aquel escenario con su propia agenda, desligada de la de Moscú?
• Expulsarle de la Organización Mundial del Comercio, y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos. El problema es que los demás miembros de dichos grupos no apoyan esta medida.
•  Prohibir la entrada de Putin (el nuevo Bin Laden) y otros rusos destacados en la UE y EEUU, como gesto para dañar su reputación. Medida desesperada e inútil.
• Renunciar a la integración de Ucrania en la OTAN y acordar con Putin a cambio su ingreso en la UE (a pesar de la desgana de Bruselas). Pues, pensándolo bien, necesita de su cooperación para contener el programa nuclear de Irán o completar la retirada del arsenal de armas químicas de Siria.
. Fomentar una guerra civil, armando y entrenando a los extremistas en la aplicación de la táctica de “dirigir desde atrás” (“leading from behind” ), dando el protagonismo a los aliados europeos, ( como a Francia en Libia y Mali; a Turquía en Siria, y a Polonia y Alemania en Ucrania). Bajo el ropaje de “asesores militares”, los infames oficiales de Blackwater (ahora, Academi) patrullan por las calles de ciudades prorusas como Odessa, Kharkov o Donbas con el objetivo de acabar con la resistencia al golpe de Estado, difundir el terror y sostener al nuevo gobierno.
• Respuesta militar como último paso. Dado que las medidas no militares no asustan a los rusos ha reforzado los efectivos instalados en Lituania, Letonia, Estonia y Polonia, así como más buques de guerra en el Mar Negro, y aviones de combate en el Báltico. Quizás se le ha olvidado al presidente que Rusia es una potencia nuclear, y no un Afganistán sin un helicóptero cuando le invadió en 2001.
Las bazas de Putin
• Declarar Ucrania zona libre de la OTAN, como su línea Roja.
• Hacer la vida imposible al nuevo gobierno de Kiev, reclamándole los 2 mil millones de dólares que este país debe, y aumentarle el precio del gas.
• Realizar una “misión humanitaria” enviando el Ejército para proteger a los ciudadanos rusos en peligro. Al contrario de Obama, que carece de apoyo popular para una iniciativa militar, Putin ya tiene la autorización del parlamento y del pueblo para el uso de la fuerza militar en Ucrania.
• Cortar la Ruta Norte (la Sur es desde Pakistán) que permite a la OTAN usar su territorio y los aliados de Asia Central para llevar equipamiento militar a Afganistán. Sin esta ruta, también sería imposible la retirada de las tropas previstas para diciembre.
• Inundar los mercados con los pagarés de Tesoro americano.
• Hacer visible el apoyo de China. Pekín sabe que forma parte de la nueva estrategia de la OTAN —trazada en Lisboa en 2010— reducir el espacio europeo de Rusia, obligándole a expandirse desde sus fronteras orientales, provocando un choque con China, que ya se siente molesta por la rivalidad de los rusos en Asia Central. (Ver: Objetivos: Rusia e Irán. La cumbre de la OTAN en Lisboa)
• Fortalecer su flota en Crimea que está allí por la misma razón que la V flota de EEUU en Bahréin
• Abrir sus bases navales en Ucrania en respuesta a la expansión hacia el este de la OTAN.
• Utilizar Crimea para desestabilizar Ucrania, tanto si le aplica el modelo Kosovo con una independencia formal, como si usa el de Taiwán.
• Descongelar el envío de misiles S-300 a Irán, y mandar más ayuda a Siria.
La contundente e inesperada respuesta del Kremlin en Crimea a lo sucedido en Ucrania, muestra que Putin correrá cualquier riesgo para mantener Ucrania en su órbita. Sabe que después de la plaza de Maydan, John McCain y compañía pueden desembarcar en la Plaza Roja de Moscú.
La gravedad de la situación reside en que las armas están en manos de unos locos que pueden desencadenar una gran guerra, aunque por mera imprudencia o por accidente. Está en juego nada menos que el control de Eurasia, lo que el estratega británico Sir Mackinder llamó The Heartland “El corazón del mundo”, imprescindible para dominar el mundo.
Se debe exigir una reunión urgente de la Asamblea General de la desaparecida ONU, y también un encuentro entre Obama y Putin para poner fin a las hostilidades.


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Libia y la destrucción creativa

En su nuevo libro Slouching Towards Sirte, que se publicará en diciembre, Maximilian Forte cuestiona muchas de las ideas que prevalecen, tanto en la izquierda como en la derecha, con respecto a Libia y los motivos tras la intervención de la OTAN en ese país que derrocó el gobierno de Muamar Gadafi el año pasado. Como explica Forte, la intervención de la OTAN se preparó durante muchos años. La OTAN, dirigida por EE.UU., aprovechó la “Primavera Árabe” y las muy reales y legítimas protestas en Libia para realizar un deseo albergado hace tiempo de liberarse de un gobierno nacionalista que había ayudado a otras luchas por la liberación nacional (como las luchas del CNA, los sandinistas y la OLP). Además, Libia bajo Gadafi estaba tomando un rol de liderazgo cada vez más importante en África y bloqueaba oportunidades económica y de inversión de EE.UU. en la propia Libia así como su mayor penetración en África en su conjunto.

Por cierto, el título del libro provoca la pregunta de por qué la ciudad de Sirte es tan importante en esta narrativa. Como explica Forte, Sirte, aparte de la ciudad natal de Muamar Gadafi y segunda capital de Libia bajo su gobierno, fue durante siglos la puerta de acceso de los potenciales invasores de África. Forte cita al respecto al propio Gadafi quien saludó a los dirigentes africanos de Sirte en la Quinta Cumbre Ordinaria de la Unión Africana de 2005, describiéndola como “ciudad de primera línea porque se enfrentó a los ataques y resistió varias campañas coloniales que apuntaban al corazón de África desde las eras romana, bizantina, turca y coloniales, junto a otras incursiones de los vándalos que trataban de penetrar profundamente en la campaña africana… Sirte fue siempre la primera línea de defensa frente a esas campañas”. Forte relata además que Sirte, la ciudad en la que se fundó la Unión Africana en 1999, en gran parte gracias al propio Gadafi, siguió siendo una ciudad de primera línea crucial –y por cierto la capital prevista de los nuevos Estados Unidos de África– hasta que tuvo lugar la invasión de la OTAN.

Según la tesis de Forte, Sirte, como ciudad de primera línea, era una importante presa simbólica y un objetivo de la OTAN que, para hacer que su mensaje de que también estaba preparando una nueva vuelta de pillaje y saqueo llegara claramente a Libia y a toda África, trabajó junto a los rebeldes antigubernamentales para arrasar la ciudad. Citando al respecto a David Randall, periodista del Independent de Londres, después de la intervención de la OTAN Sirte “se quedó sin un edificio intacto con casi todas las casas… pulverizadas por cohetes o morteros, quemadas, o acribilladas, la infraestructura de una ciudad a la que el líder libio dedicó millones simplemente ha dejado de existir".

Además, aunque la OTAN y su coro de animadores de ciertas organizaciones occidentales de derechos humanos afirmaron que invadía Libia para proteger a los civiles, la población de Sirte resultó diezmada en la destrucción de la ciudad. Como dice Forte:
Sirte sufrió una catástrofe, según… las descripciones de numerosos testigos presenciales, de interminables filas de edificios en llamas, cadáveres de ejecutados que yacían en el césped de los hospitales, fosas comunes, casas saqueadas y quemadas por los insurgentes, edificios de viviendas arrasados por las bombas de la OTAN. Es la verdadera cara de la ‘protección de civiles’ y parecen crímenes contra la humanidad. Lejos de la imagen romántica de toda Libia alzada contra el ‘maligno tirano’, era la cara de una parte de Libia destruyendo a la otra con la ayuda (por decir lo menos) de fuerzas extranjeras.
Y es un punto clave en la narrativa de Forte: mientras las ONG de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) se apresuraron a pedir la acción del Consejo de Seguridad de la ONU para impedir una posible matanza del gobierno libio en Bengasi, esas mismas ONG no pidieron una acción semejante cuando se destruyí Sirte, manzana tras manzana, con la ayuda de las mismas fuerzas de la OTAN que ayudaron a desencadenarla. Lejos de semejantes llamados a una acción afirmativa de la ONU, grupos como AI incluso enmudecieron y no criticaron esa matanza, minimizando la cantidad de víctimas civiles en Sirte (y en Libia en general) y tratando con escepticismo los informes de violaciones de los derechos humanos en Sirte.
Mientras AI terminó por aplaudir a la OTAN por sus presuntos “esfuerzos significativos para minimizas el riesgo de causar bajas civiles”, Forte demuestra que la OTAN y sus aliados rebeldes atacaron a los civiles y la infraestructura civil en Sirte, y que el resultado fue muchos más civiles muertos que solo los “montones de civiles libios [muertos]” que AI atribuye a la OTAN durante el curso de todo el conflicto. Por cierto, existe buena evidencia de que hubo bombardeos de la OTAN  -incursiones que conllevaban la típica política estadounidense de “doble golpe” en la cual se bombardea una y otra vez la zona para matar a los civiles que llegan a la escena a rescatar a los heridos y muertos después del primero bombardeo– que mataron a numerosos civiles en Sirte y en otros sitios de una sola pasada. Pero otra vez los grupos como AI se mantuvieron impasibles.

Es esta selectividad en el manejo de violaciones reales o amenazas de los derechos humanos –selectividad basada en quién es el agresor y quién el agredido– es la que ha debilitado la doctrina de los derechos humanos y el sistema en el que opera. Como diría Noam Chomsky, cuando el agresor es una poderosa entidad occidental como la OTAN, o un aliado suyo, sus violaciones de los derechos humanos no importan, y sus víctimas son, en los hechos, “indignas”. En realidad, los civiles de Sirte tuvieron la mala suerte de ser ese tipò de víctimas “indignas”, como los civiles de Bani Walid que recientemente han sido atacados y sitiados por el nuevo gobierno pro occidental de Libia y como los civiles que viven en Gaza o los campesinos de Colombia.

Mostrando sus cartas, el principal instigador y líder de la intervención de la OTAN, EE.UU., no perdió tiempo en llegar a Libia después de la caída del gobierno de Gadafi para recolectar los despojos de la guerra. Así, en septiembre de 2011, incluso antes del violento asesinato de Gadafi en octubre, el embajador de EE.UU. Gene Cretz, “participó en una conferencia telefónica del Departamento de Estado con unas 150 compañías estadounidenses que esperaban hacer negocios en Libia”. Como subraya Forte en su libro, que postula que el acceso estadounidense a la inversión en infraestructura fue un motivo aún mayor para la intervención que el acceso al petróleo, las oportunidades de negocios discutidas en esa región fueron ciertamente proyectos de infraestructura.

Forte prueba irrefutablemente que EE.UU. –a pesar de una cierta mejora de las relaciones con Gadafi antes del levantamiento de febrero de 2011– mantenía su frustración por el bloqueo de Gadafi de proyectos de infraestructura de compañías estadounidenses como Bechtel y Caterpillar, proyectos que Libia concedió a empresas rusas, chinas y alemanas. La invasión solucionó el problema de dos maneras contundentes. Primero, por supuesto, EE.UU. aseguró mediante su intervención en Libia que una porción sustancial de futuros proyectos de infraestructura se entregaría a las compañías estadounidenses. Sin embargo la parte más importante, y más diabólica del plan, es que la propia intervención violenta creó la necesidad de dichos proyectos de infraestructura, ¿qué mejor manera de crear esa necesidad que arrasar ciudades enteras? Y aunque EE.UU. ciertamente tiene una gran necesidad de inversión en infraestructura en su propio país (por ejemplo para impedir que ciudades como Nueva York se hundan en el mar), una inversión semejante tiene la clara desventaja de que hay que pagarla con dinero estadounidense.

En el caso de Libia, como ocurrió en el caso de Irak, EE.UU. devastó el país, creando así una gran demanda de proyectos de infraestructura y después exigió que los pagara el propio país con el dinero de sus ingresos del petróleo. “Capitalismo buitre” es ciertamente un término demasiado elegante para este tipo de destrucción creativa, porque los buitres se alimentan de carroña que ya está muerta; en este caso EE.UU. crea la carroña para que se alimenten sus corporaciones a costa de otros. ¡Brillante!

Solo como ejemplo, hice una rápida búsqueda en Google y encontré un artículo del 31 de mayo de 2012 de una publicación empresarial llamada Ventures que explica que solo General Electric “espera generar hasta 10.000 millones de dólares de ingresos en Libia, ya que el país norteafricano se propone reconstruir su economía, infraestructura, e instituciones en la era post Gadafi”. El mismo artículo explica que “en 2011, el Departamento de Comercio e Inversión del Reino Unido calculó que el valor de los contratos para reconstruir Libia, en sectores que van del suministro de electricidad y de agua a la atención sanitaria y la educación, ascenderá a más de 300.000 millones de dólares en los próximos 10 años”. A continuación el artículo cita al portavoz de GE quien se alegra por el hecho de que, después de la invasión de la OTAN, “el país necesita todo, desarrollo del petróleo y del gas, que creará la riqueza para mejorar la vida de la gente, agua potable, energía fiable, un buen sistema de salud, la construcción de un sistema de transporte por riel y por avión para que la economía se pueda desarrollar, y todas esas son áreas de concentración son para nosotros en Libia, como hicimos en Irak”.

Además, una vez eliminado el problema que representaba el líder pan-africanista libio Gadafi, el águila estadounidense y su recién formado Comando Central Africano (AFRICOM) se abatieron sobre otras partes de África para iniciar la penetración en el continente.
Citando al periodista británico Dan Glazebrook, Forte explica:
“Al eliminar a Muamar Gadafi AFRICOM eliminó en realidad al más encarnizado adversario del proyecto… Gadafi terminó su vida política como un pan-africanista devoto, e indpendientemente de lo que se pensase sobre él, es obvio que no veía África como la sometida proveedorara de mano de obra barata y materias primas para cuya conservación se creó el AFRICOM”.
Además, “apenas un mes después de la caída de Trípoli –y el mismo mes del asesinto de Gadafi (octubre de 2011)– EE.UU. anunció que estaba enviando tropas por lo menos a otros cuatro países africanos: República Centroafricana, Uganda, Sudán del Sur y República Democrática del Congo”. AFRICOM anunció además 14 importantes ejercicios militares conjuntos planificados con Estados africanos para 2012, una cantidad sin precedente de ejercicios semejantes.
Se puede decir mucho más sobre esta terrible historia de la intervención de la OTAN en Libia y en África, y recomiendo encarecidamente que el lector estudie Slouching Towards Sirte para los horrendos detalles. Simplemente terminaré este artículo diciendo que en los tiempos que vivimos es fundamental vigilar cualquier afirmación de las potencias occidentales, especialmente EE.UU., de que van a la guerra a proteger los derechos humanos, porque casi invariablemente la realidad es que la guerra termina violando más derechos humanos de los que protege. Por desgracia los derechos humanos se han convertido en el Caballo de Troya que EE.UU. y sus aliados de las ONG utilizan para justificar intervenciones violentas en países extranjeros. Por lo tanto, mientras la historia del Caballo de Troya condujo a la famosa máxima: “Temo a los griegos incluso cuando traen regalos”, yo aconsejaría a la gente del Sur Global más pobre: “Temed a los occidentales incluso cuando traen regalos”. Ciertamente Forte nos muestra por qué hay que hacer caso de este consejo.

Daniel Kovalik es un abogado sindical y de derechos humanos que vive en Pittsburgh. Actualmente enseña Derechos Humanos Internacionales en la Escuela de Derecho de la Universidad de Pittsburgh.

viernes, 5 de junio de 2015

LISTADO DOCUMENTACIÓN PENDIENTE


AFRICON ATACARA DESDE ESPAÑA

John Kerry, Secretario de Estado de EEUU tenía programada una visita a España para firmar el protocolo que enmienda el Convenio bilateral de Defensa de 1988 con Estados Unidos. El motivo de esta enmienda es permitir que la base militar de Morón de la Frontera (Sevilla) amplíe sus instalaciones y la dotación de efectivos. Se prevé que en Morón se puedan instalar hasta 3.500 marines, frente a los 850 actuales, además de las aeronaves de transporte de tropas y otros aviones militares, de despegue vertical, drones y de combate. Este incremento de efectivos viene motivado por el hecho de que Morón se convertirá en la principal base militar de AFRICOM, el comando de EEUU para la intervención en África. EEUU había estado buscando una sede para instalar esta base en diversos países africanos, se habían barajado Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal… pero finalmente será España quien acogerá la sede operacional de Africom, por dos razones obvias: la cercanía de Morón al continente africano; y la estrecha colaboración, cuando no pleitesía, que siempre han rendido los diferentes gobiernos españoles a EEUU.
Aunque la visita de Kerry haya quedado aplazada, es probable que la firma del Convenio se lleve a cabo igualmente. Y esto debería indignar a la oposición política al gobierno del Partido Popular. ¿Por qué se preguntaran algunos? Pues por antidemocrática (no me excedo en el comentario). Recordemos que en el Referéndum de la OTAN de 1986 nos hicieron una pregunta que contenía tres propósitos si vencía el Sí: 1º) qué el estado español no se incorporaría a la estructura militar integrada; 2º) qué se prohibiría instalar o introducir armas nucleares en territorio español; 3º) que se produciría una disminución progresiva de presencia militar de EEUU en España.
La primera condición ya fue violada en 1997 con la incorporación del Estado español en la estructura militar, llevada a cabo por el gobierno del PP de José María Aznar, pero con el apoyo del PSOE, nada extraño, pues cabe recordar que Javier Solana (un hombre que se autocalificaba “de paz”) figuraba entonces al frente de la OTAN como secretario general.
Y ahora se viola la tercera condición. Pues el incremento hasta 3.500 marines en Morón más los que se encuentran en la base de Rota, Cádiz, albergará más efectivos militares estadounidenses de los que nunca España tuvo. Precisamente este mes anterior, llegó a Rota, el tercero de los cuatro destructores de la clase Aerleigh Burke que llevan instalado el sistema Aegis para detectar ataques con misiles sobre Europa del denominado “Escudo Antimisiles”, con el EEUU pretende, es un decir, defendernos.
Alguien podrá aducir que al menos se ha respetado la segunda condición de aquel Referéndum que nos integró en la OTAN (con la excepción de Canarias, Cataluña y País Vasco donde ganó el No). Pues la duda persiste, ya que no se puede tener la certeza de que nunca haya habido armas nucleares en esas bases. Pues el protocolo del Convenio establece que EEUU debe informar a España de los tránsitos militares por las bases. ¿Lo hace?, no lo sabemos. Es seguro que EEUU no informa y que el Gobierno de España no pregunta. Con lo cual hay que temer lo peor, que no sabemos a ciencia cierta qué tipo de armas transitan por nuestro territorio.
EEUU estaba buscando donde instalar una base militar desde donde lanzar operaciones militares sobre África. EEUU ya disponía de una base de mando en Stugart, (Alemania), y desde allí se dirigieron los ataques que diferentes países de la OTAN lanzaron sobre Libia en 2011. A partir de ahora lanzar ataques o llevar a cabo intervenciones militares por parte de EEUU en África será mucho más fácil, pues ya tiene una base aérea y otra marítima a escaso metros del continente africano.
Con la llegada de Africom a la base de Morón, se escenifica la puesta en marcha desde España de la lucha contra el terrorismo internacional, especialmente para actuar contra grupos yihadistas que actúan en el Sahel. Bajo este propósito EEUU ya tiene tropas en la región del Sahel, donde equipos norteamericanos forman a fuerzas antiterroristas locales en Marruecos y Argelia. Para su actuación en un programa denominado Iniciativa Pansaheliana, diseñado para proveer entrenamiento antiterrorista a los países de la región.
El lenguaje actual relacionado con el terrorismo se ha convertido en una retórica al servicio de otros intereses, servir para justificar las acciones que buscan proteger recursos estratégicos alrededor del mundo. Hay que recordar, que desde 2011 existe la Quadriennal Defense Review, (QDR). La QDR profundiza las líneas trazadas por la Estrategia Nacional de Defensa de EEUU de 2008, promulgada al final del mandato de George Bush con su declaración de guerra al terrorismo.
La QDR ha tomado mucho protagonismo en los últimos años. Los continuos ataques con aviones no tripulados en Yemen, Paquistán, Somalia, además de asesinatos selectivos contra supuestos yihadistas, ahora se instala en España a través de Africom. Esto atraerá más armamento militar a España y sin duda creará más inestabilidad en los países africanos que sean objetivo de ataques.
Lo que menos necesita España y África es la expansión de ejércitos de potencias exteriores. Lo que más necesita África son mecanismos para responder a las necesidades de pacificación de sus conflictos así como de su desarrollo. España, sin duda, también.

http://blogs.publico.es/cronicas-insumisas/2015/06/02/africom-atacara-desde-espana/

Diez preguntas y respuestas sobre la Base estadounidense de Morón ante los cambios que se le avecinan

La firma del acuerdo que dará nuevos usos a la base americana de Morón abre una serie de cuestiones, sobre todo por el misterio que, en algunos temas, rodea a estas parcelas de terreno, tres en total, que todavía gestiona la Casa Blanca en suelo español. Con la firma del acuerdo, aplazada por el traspiés ciclista del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry,  la base será sede permanente de las fuerzas estadounidenses para intervenciones en el norte de África.
Supondrá, en cifras, que Estados Unidos podrá desplegar hasta 2.200 militares y 500 civiles con carácter permanente, así como 26 aeronaves. Todo ello mediante la inversión en dos años de 29 millones de dólares para mejorar sus instalaciones, debido sobre todo a la cantidad de nuevos efectivos que ahora poblarán sus instalaciones.
La historia de esta base está ligada a las de Rota, Torrejón de Ardoz y Zaragoza (esta última ya desocupada), y tiene mucho que ver con la relación amistosa en temas militares que, salvo excepciones, siempre han mantenido los gobiernos de España y Estados Unidos.
1.- ¿Desde cuándo hay soldados estadounidenses en la base de Morón?
El origen de la base de Morón, como de sus cuatro hermanas, hay que buscarlo en los llamados Pactos de Madrid, de 1953. Fueron tres acuerdos paralelos firmados el 23 de septiembre de 1953 entre Estados Unidos y España para instalar las citadas cuatro bases. Supuso el asentamiento definitivo de la dictadura de Franco en el conocido como “bloque occidental” tras su aislamiento desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Fue, además, un intento de entrada en la OTAN, vetada por los países que rechazaban la dictadura franquista. Las bases se han mantenido desde entonces en activo, salvo la de Zaragoza, que dejó de acoger a soldados estadounidenses en 1994.
2.- ¿En qué cambia la situación de la base y de su entorno con el nuevo convenio?
Las bases están consideradas una especie de “mini-ciudad”, con todos los servicios propios de las mismas, aunque localidades como Rota ya se han acostumbrado a ver en sus zonas de ocio a americanos que realizan distintos servicios en la zona o se han multiplicado las parejas “mixtas” de estadounidenses y autóctonos. Para UGT, sin embargo, puede cambiar a peor, a pesar de que se multiplique su población.
El comité de empresa de Vectrus, la empresa gestora de los servicios civiles de la base aérea de Morón, espera que, al menos, el acuerdo implique "estabilidad" para la plantilla, incremento en las contrataciones y la readmisión de varios empleados despedidos. Hasta ahora, los despidos han ido paralelos al crecimiento de la presencia militar estadounidense en la base y, por tanto, a una mayor actividad castrense. El sindicato sospecha de que se pretede sustituir paulatinamente a los trabajadores españoles por personal estadounidense o directamente por militares.
3.- ¿Dónde está exactamente de la base de Morón?
Curiosamente, el suelo pertenece al término municipal de El Arahal, mientras que ocupa distintos términos municipales parte de su uso (el espacio aéreo, por ejemplo). Los americanos la llamaron “Base de Morón”, y de hecho es incorrecto llamarla “Base de Morón de la Frontera”.  Los alcaldes de municipios como Morón, El Coronil o Utrera han reclamado contraprestaciones en alguna ocasión, ya que el acuerdo de utilización implica que la base no tiene que pagar Impuesto de Bienes Inmuebles, de Actividades Económicas ni ninguno similar. Además, tampoco paga licencia de obras, con lo que supondría para los ayuntamientos una inyección como la de las nuevas obras de ampliación.
Lo que sí paga es Impuesto de Circulación por los vehículos a motor de la base. En alguna ocasión se ha pedido, sin éxito, el uso incluso de su aeropuerto, de mayores dimensiones que el de San Pablo hispalense.
Lo llamativo es que aunque la base solo pisa suelo de El Arahal, el Ministerio de Defensa la tiene en su web con la siguiente denominación: “Ala 11 y Base Aérea de Morón. Localización: Morón de la Frontera (Sevilla)”.
4.- ¿Sigue siendo de soberanía española el terreno de la base?
Lo es, pero con matices. El nuevo acuerdo permitirá que hasta 3.500 marines se muevan libremente desde suelo sevillano. Si ya era complicado controlar la base antes del acuerdo, ahora el movimiento será similar al de cualquier base en suelo propio de Estados Unidos. Eso sí, el Gobierno español deberá ser informado de cualquier operación que se haga desde la base, aunque no en la base. Las instalaciones tienen casi carácter de embajada, aunque su acceso no está restringido a las mismas por carecer de pasaporte. En esencia, sus medidas de seguridad y acceso son las mismas que para cualquier instalación similar, sea quien sea su gestor.
5.- ¿Cuál es la contraprestación por el uso de la base?
El Gobierno español aún no ha informado de cuáles serán los beneficios del uso ampliado de la base más allá de los 29 millones de euros comprometidos en obras dentro de la base. Aunque ya en su forma original en 1953 se establecieron algunas ayudas concretas. Entre ellas, España recibió entre 1953 y 1963 algo más de 1.500 millones de dólares para comprar productos norteamericanos, sobre todo alimentos, algodón y carbón. En material, se entregaron 456 millones en material de guerra de segunda mano. Estaba obsoleto pero modernizó el que tenía Franco en aquella época.
6.- ¿Cuántas personas viven y/o trabajan en la base de Morón?
Estados Unidos sólo ha dado datos sobre la población militar de la base, que supone actualmente, con distintas fluctuaciones, unas 1.300 personas. El acuerdo casi dobla esa población, e incluye a medio millar de personas de mantenimiento en tareas civiles (en lo que los sindicatos ven una claraa "americanización" de la base y pérdida de empleo). Además, de forma voluntaria u obligatoria, militares españolas la pueden usar para su formación. Oficialmente, pueden usar el 10 por ciento de la base. Algunas zonas son exclusivas para los mandos y soldados americanos.
7.- ¿Cuántas personas se han despedido hasta ahora por distintos motivos?
Desde 2010 se han vivido distintos conflictos sindicales. En ese año, se quisieron eliminar 286 de los 594 puestos de empleo sujetos entonces a servicios externos. Se acordó dejar la cifra en 150, que finalmente se quedó en 119, al descubrirse que 31 de los trabajadores incluidos en el ERE habían causado ya baja en la empresa.
La llegada en 2013 de 500 infantes de marina y ocho aeronaves provocó, curiosamente, otro ERE, que afectó a 66 trabajadores. Los representantes sindicales alertan de que se quiere eliminar poco a poco a los trabajadores españoles para cambiarlos por personal de la misma base.
8.- ¿Qué repercusión han tenido los conflictos sindicales en la base?
Parece ser que bastante, ya que se pueden ver incluso en los telegramas publicados por WikiLeaks. La propia embajada de Estados Unidos en Madrid comunicó en octubre de 2001 al Pentágono que el conflicto laboral podría poner en peligro las relaciones entre España y Estados Unidos, entonces entre Obama y Zapatero.
El entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, llamó personalmente a la Embajada para pedir que se atendiesen las peticiones de los sindicatos. Se advertía en los telegramas de que España podría reclamar el pago de impuestos locales, entre otras contraprestaciones si seguían los despidos.
9.- ¿En qué ha influido la presencia americana en el entorno de la base?
El antiguo corresponsal de ABC y cronista oficial de Morón de la Frontera, Juan José García, recuerda que en los sesenta, el municipio de Morón creció ante la llegada de sus nuevos vecinos, que no tenían residencia fija en la base. Nacieron barrios como El Pantano o Barrio de Santa María.
Pero hubo otra cuestión para la zona que va más hacia lo cultural. Jimmy Hendrix, Bob Dylan o Marvin Gaye eran artistas completamente desconocidos en España, hasta que los americanos trajeron sus discos bajo el brazo. España, por otra parte, les permitió conocer algo que sigue siendo uno de nuestros productos estrella en la cultura: el flamenco.
10.- ¿Supone molestias para la población tener la base?
Las mayores molestias son, precisamente, para los vecinos de El Arahal, ya que su espacio aéreo es el que se usa para aterrizar y despegar sus aviones. Lógicamente, la cercanía de la base hace que el vuelo sea a muy baja altura, con el ruido que ello conlleva. Morón de la Frontera, irónicamente, tiene la “fama” del nombre, pero su cielo está exento de ese tráfico.
Otra pega que no se puede calificar de "molestia" es el riesgo militar que implica contar con una base aérea estadounidense en suelo español, como denuncian algunas fuerzas políticas.

Contexto político en España condiciona la ampliación de la base militar de Morón

Las negociaciones para ampliar la base de Morón de la Frontera, en el sur de España, y mantener de forma permanente a una fuerza especial tierra-aire de respuesta de crisis de los marines estadounidense, tal como ha propuesto la Casa Blanca al Gobierno español, puede peligrar como consecuencia de la situación política en España, según un experto.

"Tengo mis dudas de que se pueda llegar a aprobar esta ampliación antes de que termine la legislatura actual de los conservadores, porque estamos en una campaña electoral continua y además es un poco precipitado", explica a Sputnik Nóvosti José Enrique de Ayala, exjefe del Estado Mayor de la Defensa y experto en política exterior y seguridad de la Fundación Alternativas.

Sin embargo, una alternativa a esta negociación tampoco es factible, porque según todas las encuestas la próxima legislatura será la más plural que se recuerda en la democracia española, una situación política que podría dificultar una mayoría para aprobar esta ampliación, que se tiene que votar en el Congreso.
"Una nueva legislatura también podría dificultar la aprobación, por eso hay un interés en acelerar las negociaciones en lo que queda de legislatura" dominada por la mayoría absoluta que mantiene el conservador Partido Popular que lidera el presidente Mariano Rajoy, estima Ayala.
Es muy probable que esta ampliación sea uno de los temas principales de la conversación prevista para esta tarde entre el ministro de Defensa español, Pedro Morenés, y el comandante del Mando para África de Estados Unidos (AFRICOM), según el experto, aunque no se ha hecho público el motivo de la reunión.
EEUU, a raíz del atentado en su embajada en Libia en 2012, solicitó al Gobierno español la presencia de un contingente de marines en la base de Morón, que el Ejecutivo español autorizó en 2013 y prorrogó en 2014, aumentándose el número de marines y el material.
El pasado mes de abril se hizo una nueva prórroga de un año pero "estas prórrogas no pueden mantenerse indefinidamente", asegura a esta agencia el exjefe del Estado Mayor de la Defensa española.
"Este contingente de marines es importante para Estados Unidos porque es su fuerza de reacción rápida para todo el continente africano. AFRICOM es responsable de 53 países africanos, todos menos Egipto", explica de Ayala.
El acuerdo de carácter permanente elevaría el número de marines de 850 a cerca de 3.000 en casos de crisis, aunque todavía está por definir la cantidad.
"El interés de España en este acuerdo radica en que esta fuerza de reacción de crisis no sea empleada únicamente para defender intereses de EEUU, sino para defender también la de sus aliados, entre los que está España", cree el experto
"En la medida en que esta fuerza de reacción contribuya a reforzar la seguridad europea y la de España frente a amenazas yihadistas y sirva para consolidar la estabilidad de países del norte de África, será beneficioso para la seguridad del país ibérico", añade el colaborador de la Fundación Alternativas.
La difícil situación para algunos países en el norte de África podría ser otro de los temas de la conversación entre el ministro y el comandante de AFRICOM.
"Para España la estabilidad en Libia es importante, aunque no creo que se entre en temas de control de migración, porque es un tema puramente europeo. Sin embargo, creo que la estabilidad política y militar de Libia no centrará la conversación porque no está previsto ninguna intervención ni por parte de la Unión Europea ni por parte de la OTAN", concluye el experto.

Los deberes de España

EL accidente del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha provocado el aplazamiento de la firma, prevista el fin de semana pasado, del acuerdo de España y Estados Unidos sobre la base de Morón. Se trata de un acuerdo importante por reforzar considerablemente la alianza militar entre los dos países, que los dos gobiernos tienen interés en dejar atado, con su aprobación por parte de los respectivos poderes legislativos, antes de las próximas elecciones generales en España. 

Supondrá un salto cualitativo trascendental en las relaciones entre las dos naciones y un cambio sustancial en el convenio que las rige desde hace casi tres décadas. Básicamente significa que Morón se convertiría en la principal base aérea estadounidense para su estrategia militar en África. Podría albergar en caso de crisis hasta 3.500 marines y cuarenta aeronaves, prestas a desplegarse en los territorios africanos en conflicto, que son numerosos y variados, aunque destaca el vinculado a la extensión del Estado Islámico y las acciones terroristas de raíz islamista. 

Puesto que este fenómeno de agresión y barbarie fanática constituye el primer desafío al que se enfrentan las democracias occidentales, está claro que España se encuentra concernida por su acción, no sólo como miembro de las alianzas defensivas del mundo civilizado, sino por sí misma, por su situación geográfica en plena frontera entre la libertad y el terror. Tenemos, por tanto, responsabilidades para defender nuestra integridad, seguridad y modo de vida, y también como integrantes de unos pactos de solidaridad y ayuda mutua con nuestros aliados. 

El acuerdo para la ampliación y fortalecimiento de la base militar de Morón de la Frontera aparece así como una realidad inexcusable. Debe firmarse a la mayor brevedad posible, y también tras las explicaciones y el debate pertinentes que, hay que decirlo, hasta ahora se han hurtado a los ciudadanos españoles, y que con toda seguridad reafirmarán la inanidad de los argumentos contrarios que mantienen algunas organizaciones políticas, como Izquierda Unida, anquilosada en los tiempos de la Guerra Fría y que todavía continúa hablando del "rearme" y la "sumisión" a Washington para convertir a Andalucía en base de ataques a otros países. 

También es necesario, en otro sentido, que las autoridades españolas consigan de sus homólogos estadounidenses ciertas garantías de que la ampliación de la instalación militar y sus operaciones no conviva con los despidos y regulaciones de empleo que se suceden entre el personal civil español de la base desde hace varios años. Son contrapartidas mínimas al esfuerzo nacional para contribuir a la defensa de la libertad colectiva.